jueves, 3 de mayo de 2018

Cuando espero

Por: Daniel Eduardo González
I
Por fin un momento de tranquilidad, casi que no logro salir hoy de mi trabajo. “Ven para acá Sofía, ves esos peluches gigantes con ruedas y te me pierdes, no mi amor”. Hoy estoy de ánimo para correr detrás de ella, ni modo no aprovechar que ya está dando sus primeros pasos, y sus primeras caídas, porque si va a salir como su mamá no va a perdonar esquina de mueble o baldosa. Debo recordar comprar esas botas que me salen con el bolso, ese tendido para la cama que vi en promoción, son tantas cosas que ya ni sé. “Sofía para dónde vas” ¿Qué más tengo que hacer?, ¡Ah! sí, la balaquita y los zapatos para el cumpleaños que invitaron a Sofía, ni modo que vaya con el mismo vestido de hace quince días del bautizo del primito. Yo y mi pésimo estado físico, ni una pequeña carrerita aguanto, y antes que en el gimnasio hacía media hora de cardio relajada, pero el idiota de Gustavo me tenía que quitar la membresía del gimnasio y por ahí derecho la cuenta de Netflix, desgraciado, pero que espere y verás cuando empiece esos tutoriales del negro que vi en internet, buena es que me voy a poner, no como la langaruta esa que tiene de moza. ¿Quién es este man?, cuatro amigos en común, está como bueno, pero casi no deja ver fotos, si es amigo de Camila Arbeláez debe tener plata, o eso es lo que aparenta, le voy a dar aceptar en unos días para que no me vea tan necesitada. Apenas llegue a la casa me toca repasar esa presentación, que si van a vaciar sea a la otras, pero a mí no, harto que les dije que el cliente en cualquier momento iba a pedir esos informes y se llegó el día pero nadie me escuchó. “Mami ya llevo más de media hora esperándote ¿Dónde vienes que no me puedo demorar mucho? ¿Traes la tarjeta? Acuérdate que ando sin un peso y tengo que comprar varias cosas”. Y esa vieja ahí sentada desde que llegué no para de mirar el celular, así era yo cuando me ponía a esperar a Gustavo, muerta de la ansiedad de que llegara, una si es muy imbécil.


II 

8:00 a.m. Reunión con el presidente de la petrolera, 9:30 a.m. video llamada con los socios brasileros 12:00 m vuelo a Cartagena, 3:00 p.m. recibir a los directivos japoneses, puedo terminar esa reunión con los brasileros rápido y coordinar la bienvenida a los japoneses, que no se me olvide llamar a Marcelo y felicitarlo por su grado, también hablar con mi hermano para darle la sorpresa a mi mamá de los 50. Derecha, derecha, derecha, hoy hay demasiados tipos buenos en Tinder, ojalá el que estoy esperando no me haga quedar mal. “@Paulina53 está hermosa tu bebé saludos a Fede”. ¿Y este man a qué hora se fue para Tailandia?, este año fijo tengo que hacer ese viaje hasta Phuket, otro mesesito ahorrando juiciosa y de una compro los pasajes. Bueno y hasta qué hora se va a hacer esperar este señor, por fin decido salir con alguien de Tinder y no va a aparecer, además toda la lora que le di a Natalia que por fin sacaba tiempo para una cita, no a ciegas, pero al fin y al cabo cita. “Oh so, your weak rhyme You doubt I bother reading into it” esta canción me encanta, “buscar conciertos Chet Faker”, seguro que si le digo a Nati que vayamos a New York a verlo en octubre me dice que sí. “Nati este man no aparece, ya llevo 16 minutos esperándolo y nada, 5 minutos más y me voy” que no me vaya a dejar en visto como acostumbra. Busquemos más sobre el viaje mientras se digna a llegar el otro Phuket, la isla es sede de muchos complejos turísticos, spas y restaurantes exclusivos ubicados en la costa. La capital, Ciudad de Phuket, tiene tiendas antiguas y mercados animados. Patong tiene muchos clubes nocturnos, bares y discotecas. Que delicia esas playas, me quito una si el otro mes no estoy pasando la tarjeta para comprar los tiquetes, ya me imagino allá en esos spa y en la noches saliendo a comer a la carta, y no solo platos. “God's plan, God's plan I hold back, sometimes I won't, yuh I feel good, sometimes I don't, ay, don't” que canción tan buena, si este man no aparece al menos me tomo una cerveza para pasar la pena. Esa vieja no para de mirarme, fijo estoy despeinada, me tocó sacar el espejo. “Debo encontrar una muy buena excusa para la demora, pero por el momento me presento, mucho gusto soy Julián”.


III 

“Señor me permite su bolso por favor, gracias” Hoy como que es el día de los estudiantes, o es que no les ponen trabajos, o hay que ser muy desagradecido en la vida para pasársela todo el día en un centro comercial capando clase. Cuaderno, cuaderno, lapicero que se le riega la tinta “Joven yo de usted botaría este lapicero o se le vuelve nada la maleta, ya puede seguir, gracias.” Todavía quedan tres horas de jornada laboral, hoy el día ha estado como largo, a mí eso de estar parado en un punto no es que me guste mucho, pero trabajo es trabajo. “Señorita puede abrir el bolso por favor”, cigarrillos, colorete, esmalte, plancha para el pelo, splash “recuerde siempre tener sus objetos a la vista, bienvenida.” Mentolados, esos sí que me recuerdan a ‘Águila 2’ cuando decía que un pucho era lo único que lo despertaba y lo dejaba atento para cualquier novedad, y justo por estar fumándose uno fue cuando se metieron a robar todas esas bicicletas, pobre, quién sabe qué estará haciendo ahora. Ya no sé qué es peor, si estar todo el día acá de pie o que justo haya una cámara al frente mirándome, medio miro de reojo a esa pantalla y ahí salgo ponchado, si lo de la vigilancia no da pues hago un cursito de actuación y listo, porque bien sí registro, se ve ese uniforme blanco como una perla y sin una arruga. Mañana me toca en la noche, y con estos fríos que están haciendo, me toca ponerme hasta un sudadera por debajo y traer ese termo lleno de tinto, además le voy a hacer caso a ‘Águila 13’ y me voy a descargar esa aplicación para el celular que le ayuda a uno a aprender otro idioma, que tal que de noche en noche salga bilingüe de acá, mejor dicho, ahí sí que me cotizo más, “Maleta” se dice bag, “Lapicero” se dice pencil, “Colorete” se dice, bueno ese sí me toca buscarlo. También puedo hacer un curso de locución y volverme presentador de eventos, desfila por la pasarela la señorita Bogotá, un vestido blanco de espalda destapada, botines negros y accesorios coloridos la acompañan en la pasarela, es que hasta de moda uno aprende acá todos los días viendo pasar gente. “Señor me permite el bolso por favor”, “vecino no se demore por favor, voy 20 minutos tarde para conocer la mujer de mi vida, vea que estas oportunidades no se presentan todos los días”.


IV 

¿Y tú qué haces ahí tan concentrado? Pues qué más voy a hacer sino esperarla. Perdón, se me hizo un poco tarde, pero ya estoy acá. Bueno qué más da, aun me cuesta acostumbrarme que en esta ciudad todos llegan tarde es una situación sine qua non. ‘Sine’ qué. Olvídalo. Tu siempre con esas palabras tan raras, toca salir contigo y con el diccionario de bolsillo en la mano. Recuerda que de bolsillo es solo un decir, siempre me lo imaginé como un libro diminuto, pero parece una enciclopedia. Bueno dónde nos sentamos a tomarnos un café. ¿Sentarnos? si eso es lo que hecho todo este rato. Está bien, vamos a caminar un rato. Sabías que cuando caminamos nuestro cuerpo libera endorfinas, y esto nos causa placer. Pues será el único placer que voy a recibir este día, eso es lo malo de estar soltera. No comencemos con estos temas, que fijo terminamos hablando de personajes innombrables. Mejor cuénteme que hizo todo este rato mientras me esperaba. Me puse a mirar a las personas e imaginarme qué pasaba por sus cabezas, no sabe todo lo que me reí.

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